Hay una historia muy trillada que seguramente ya habéis oído antes. Se cuenta que el mismísimo Elvis Presley se ofreció a pasarle al presidente estadounidense Richard Nixon información sobre esos hippies ingleses melenudos que se hacían llamar los Beatles.

La curiosa historia se suele rememorar para hablar de los Beatles más que para hacerlo de Elvis. Hay que tener en cuenta dos cosas:

  1. En la civilización occidental ya se hagiografía más a los Beatles que a los apóstoles.
  2. Yo no estoy en absoluto interesado en hagiografiar a los Beatles. Que para algo son más conocidos que Jesús y, además no son mi grupo favorito, ni mucho menos.

El caso es que Amazon ha producido una película que rememora el curioso encuentro entre estas dos célebres personalidades y ya de entrada me parece interesante como pocas propuestas cinematográficas lo han sido últimamente. Así que, en lugar de los Beatles, hoy vamos hablar de la película Elvis & Nixon.

La anécdota de Elvis y el cuarteto inglés demuestra hasta qué punto Elvis Presley tenía más de tradicional hombretón sureño que de hippy libertario. Y así es como retratan al Rey en esta película. Como un pirado de las armas con complejo de sheriff.

Elvis nunca fue alguien incómodo para el poder y eso se demostró al principio de su carrera, con su famosa mili en Berlín. Con ella demostraba a los jóvenes de los 50 que había que servir a tu país. Que se estaban poniendo todos muy hedonistas con los coches deportivos y todo ese rollo. A cambio, el rey del rock obtuvo un destino muy ventajoso en la tranquila retaguardia europea, nada de ir a Corea a que le desgraciasen el tupé a bayonetazos o le dejasen una esquirla de hierro en la pelvis más famosa de la historia.

Esta película se centra, sin embargo, en la última etapa de la carrera de Presley, ya muy endiosado. Parece ser que ya para entonces el peligroso cocktail que acabaría con su vida se agitaba: facha sureño de los 50, más dinero para aburrir, más creerse Dios. Todo esto deja algún momento bastante cómico, como cuando le detienen en el aeropuerto por haber tomado un avión con dos pistolas encima. Y la banda sonora lo adereza bastante bien con diversos clásicos del rock.

Y como digo, la historia se suele contar como excusa para hablar de los Beatles, pero el caso es que Elvis había ido allí para ofrecerse como sheriff antidrogas, los Beatles sólo fueron un elemento más de la conversación, una vez los ayudantes de Nixon le convencen de que reciba a esa estrella de la canción. Parece ser que el rey, acostumbrado a que le abrieran todas las puertas, se plantó en la puerta de la Casa Blanca para dejarle una nota al presidente de los Estados Unidos. Por supuesto nadie se lo puede creer (literalmente).

Parece que alguien ya tuvo la idea de retratar este encuentro en la gran pantalla allá por 1997, aunque con menos presupuesto. No sé qué tal estará esa versión, pero bastante convincente como Elvis está el actor encargado en esta ocasión, a pesar de que al principio extraña en ese papel. Al Rey lo encarna Michael Shannon, mientras que como Nixon tenemos a Kevin Spacey haciéndolo bien para no variar.

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Manolo Lama y Paco Gonzalez meet Rajoy. El Elvis meets Nixon de nuestra generación.

No quisiera destripar demasiado la película, que además es un gusto verla. Pero como la historia es pública y notoria puedo desvelar que Nixon acabó haciendo muy buenas migas al descubrir que ese mozo sureño pelín facha y él pensaban de forma muy parecida.

Elvis se le mostraba muy preocupado por el auge de los porreros melenudos en la época, que por supuesto estarían relacionados de alguna forma con los defensores de los derechos civiles y los comunistas rusos. Es curioso que alguien como él se mostrara tan preocupado por las drogas, ya que solía tomar pastillas para casi todo desde que empezó su carrera de artista. Aunque seguramente el pobre ni siquiera tenía una idea muy nítida de qué se puede considerar droga. Una mezcla de pastillas y sobrepeso acabó por llevarlo a la tumba en escatológicas circunstancias en 1977, siete años después de este encuentro. Entre medias, en 1974, Richard Nixon se convirtió en el único presidente de la historia de los Estados Unidos en dimitir. Es curioso lo rápido que se hundieron las carreras durante esa década de dos personas que, cuando estrecharon su mano, en 1970 eran posiblemente la dos personas más importantes de los Estados Unidos.

El caso es que es una peli recomendable para cualquier interesado en alguna de estas dos figuras históricas o en la historia en general. Muy dinámica para la temática que tiene. Por nosotros se agradece una propuesta innovadora dentro de la historiografía rockera.

 

Elvis & Nixon
9Nota Final
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