Señores del Caos - Portada

Banda Sonora del libro en Spotify:

Publicado originalmente en 1998, Señores del Caos se convirtió rápidamente en un fenómeno de culto dentro de la escena metalera, al igual que el movimiento musical al que dedicaba sus páginas, el black metal noruego. Hasta esa fecha no se había publicado un estudio serio sobre este nuevo género, que en los años previos había sufrido una cobertura de prensa centrada en el morbo y el sensacionalismo (cierto es que los músicos daban buenos motivos). La prensa metalera del momento tampoco ayudó a separar las acciones del Inner Circle de su habilidad como músicos, el primer reportaje dedicado al black metal fuera de tierras noruegas fue publicado por Kerrang!, y poco se hablaba ahí de música. Solo revistas como la británica Terrorizer, que nació en 1993, año de ebullición del movimiento noruego, supieron discernir que detrás de la quema de iglesias y los asesinatos puntuales existía una música poderosa e innovadora. Aunque realmente la expansión del black metal como movimiento musical se la debemos sobre todo a fanzines como Slayer Mag, cuyo fundador Metalion era parte muy activa de la escena que se cocía a caballo entre Oslo y Bergen. El tipo además tuvo la idea de publicar un libro que incluyera todos los números de la revista, constatando el legado del fanzine para aquellos que no tuvimos la oportunidad de disfrutarlo en su época.

Señores del Caos no habla de música, no es el objeto de estudio del libro. De hecho, defender el black metal como un arte legítimo en 1998 no era estrictamente necesario. El libro no funciona como arenga nostálgica de un género denostado, como sí lo es Fargo Rock City de Chuck Klosterman (del que ya hablaremos un día de estos). En el momento de la publicación del texto de Michael Moynihan y Didrik Soderlind ya se han publicado obras magnas como Storm of the Light’s Bane de Dissection, In The Nightside Eclipse de Emperor, Filosofem de Burzum, o Isa de Enslaved. Ninguno de estos discos suena igual, todos son propuestas únicas y de indudable valor artístico. Y no solo por eso no necesita reivindicar el libro la música, pues justo en la fecha de publicación de Señores del Caos estamos contemplando la zambullida del estilo en el mainstream, gracias a surgimiento de Dimmu Borgir y Cradle of Filth. Esto culminaría dos años más tarde, recién entrado el nuevo milenio, cuando los chicos de Dani Filth firmaron por Sony, siendo la primera banda del género en firmar por una multinacional.

Por tanto, Señores del Caos no defiende el estilo musical. Queda la duda de saber si estamos ante otro panfleto lleno de amarillismo y morbo. El morbo, desgraciadamente, es algo inherente a la primeriza escena noruega formada por chavales marginados y lectores voraces de Tolkien (no es lo mismo ser fan de Tolkien ahora que a principios de los 90). Por suerte, el libro se ciñe a los hechos en este aspecto, de hecho sorprende lo directas y poco decoradas que están las entrevistas con implicados en crímenes. Ante todo, estamos ante una (más bien la) gran crónica periodística de este periodo tan importante en la historia del metal. Esta parte del libro aporta datos que incluso los más avezados en la materia no se había encontrado hasta la fecha, gracias a la cantidad ingente de fuentes que los dos autores manejan. Esto de agradecer, teniendo en cuenta que incluso actualmente revistas “serias” como Rolling Stone siguen publicando reportajes sobre el black metal noruego que no añaden nada a lo ya visto y oído.

Personalmente, la parte que más he disfrutado de Señores del Caos es el estudio a todo tipo de influencias externas que pudieron o no hacer germinar la escena, desde la mitología pagana a las ideologías de extrema derecha, pasando por el satanismo (aquí tenemos hasta declaraciones de Anton LaVey, legendario fundador de la Iglesia de Satanás y autor de La Biblia Satánica). Curiosamente, todas estas influencias confluyen en la misma persona, Varg Vikernes, fundador de Burzum y rostro mundial del black metal. Vikernes ocupa un espacio considerable en el volumen, tiene hasta capítulos enteros dedicados a su figura. Su personalidad es en ocasiones tan esperpéntica que el lector no podrá evitar reír, casi se podría decir que sus partes están marcadas por cierto sentido del humor más negro, como cuando habla de su creciente interés por la ufología estando ya entre rejas.

Varg Vikernes - Burzum

La legendaria foto de Varg Vikernes

 

Señores del Caos ha llegado a nuestro país 15 años después de su publicación original y 10 después de que se publicara una nuevo versión ampliada. La encargada de apostar por un lanzamiento así ha sido la editorial Es Pop, que actualmente cuanta con una de las secciones dedicadas a publicar libros de interés musical más destacadas de nuestro país (también han publicado Fargo Rock City de Chuck Klosterman y Los Trapos Sucios, la autobiografía de Mötley Cure firmada entre los miembros de la banda y el reputado periodista camaleón Neil Strauss). La edición que ha ideado la editorial es de las más atractivas que se han visto en nuestro país últimamente, con una gran cantidad de arte conceptual original y un diseño en tapa dura ejemplar. La inclusión de una ingente cantidad de fotografías y demás material gráfico, así como unos apéndices bastante útiles se conservan con respecto a la edición original. El prólogo de nuestra edición viene firmado por Javier Calvo, un tipo que seguro que les suena de algo si están acostumbrados a leer alta literatura moderna, ya que suele ser el traductor de autores como David Foster Wallace o Chuck Palahniuk o más recientemente de ese monumento a la locura también muy aguardado en España llamado La Casa de Hojas, de Mark Z. Danielewski. También es escritor y ha ganado varios premios nacionales, y ofrece una mirada introductoria al black metal bastante lúcida e interesante.

Señores del Caos es una lectura obligatoria para todo aquel interesado en el black metal. Creo que este es un libro que hay que leer conociendo bien la discografía de los grupos que suelen aparecer, como Emperor, Burzum, Dissection o Darkthrone, pues de otra manera se corre el riesgo de que el lector se quede en la locura y los crímenes y no profundice en la música, uno de los hallazgos más fascinantes del siglo pasado. Y es que todavía tenemos mucho que recorrer en este campo, no todo el mundo puede separar la imagen de Varg Vikernes con la música de su banda. Este es un texto que nos hace mirar directamente a las complejas y desviadas personalidades de los creadores de este género, muchos de ellos horribles ejemplares de seres humanos, pero que a la vez han sido capaces de crear algunas de las obras artísticas más preciadas de los últimos tiempos. Es sin duda una dicotomía interesante sobre la que reflexionar.

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