Sospecho que Albert Rivera es una persona de una cultura bastante ramplona. De los que, si hay que leer, prefieren leer el BOE a ver si cae algo. Y lo sospecho no sólo por ese aroma a emprendedor con contactos en el ayuntamiento. Es que desde que se ha visto tan expuesto a los medios de comunicación ha dejado varias pistas de cuál es su bagaje cultural: en esta entrevista el presentador desvela cuáles son los discos de música que el político lleva en su coche (viene justo después de decir que el cine español tendría que tener menos subvenciones y más libertad). No parece que Rivera esté muy cómodo con que se haga pública su oscura afición a escuchar el Disco Estrella Volumen 2 y trata de dejar clara una cosa: “También me gustan mucho Fito y el flamenco, ¡eh!”. Lo que nos quedamos sin saber es es si le gusta Rush.

Más sonado fue cuando, en un debate con Pablo Iglesias en la Universidad, un alumno le pregunta qué libro de filosofía le recomienda. Rivera contesta que uno de Kant porque le enseñaron en la carrera que es un referente.

-¿Qué libro de Kant en particular?

-No sé, no he leído ninguno.

Mientras el público murmura y se aguanta la risa, el líder de Ciudadanos trata de salir del paso: “Las teorías de Rawls sobre el liberalismo social también me valen”.

Eso no es un libro pero a él le vale.

Hay motivos para sospechar que los únicos libros que ha leído Albert Rivera son los que le obligaban a leer los profesores. Y a lo mejor ni eso. O a lo mejor, ya que le preguntaban por un libro de filosofía, podría haber aprovechado para mencionar a Ayn Rand, musa de los liberales.

Ayn Rand fue una novelista y filósofa de origen ruso que emigró a los Estados Unidos tras la revolución bolchevique y el establecimiento de la Unión Soviética. Su libro, El Manantial, puede que le sea familiar al lector si le recuerdo que es calificado por Lisa en un capítulo de Los Simpsons como “la Biblia de la gente fracasada de derechas”. La señora Rand fue la gran referencia intelectual de la nueva derecha macarra que emerge con fuerza en los Estados Unidos de la segunda mitad del Siglo XX. Una derecha completamente desvinculada de la moral cristiana y abanderada de un individualismo extremo. Que rechaza la idea de ayudar a los demás, entre otras cosas.

El complejo sistema filosófico que Rand construyó se llamó objetivismo. Para el objetivismo el egoísmo es una virtud, el altruismo es inmoral y no existen los derechos positivos. Se trata de una filosofía que le venía como anillo al dedo a los millonarios que se quejaban de que el Estado los freía a impuestos para que los pobres pudieran parasitar. ¡A ellos, que están todo el día pendientes de generar más puestos de trabajo!

Según el liberalismo económico, el Estado debe intervenir lo mínimo posible en la regulación de la economía. No ponerle a los empresarios barreras como un salario mínimo para los empleados, ya se encargarán los empresarios de pagar un salario decente (incluso mejor) después de que se baje el salario mínimo porque… supongo que por puro altruismo. Y eso en un sistema filosófico que rechaza el altruismo. Menudo lío, ¿no?

Pero en política la palabra “derecha” tenía unas connotaciones demasiado negativas, según pudo ver gente con un máster en marketing y que importó su olfato empresarial al terreno político. Esta nueva derecha no reconoce la etiqueta “derecha”, sino que prefiere llamarse a sí misma “liberal”. Porque lo suyo es la libertad. La libertad del individuo para elegir no pagar con sus impuestos las medicinas de los pobres.

En otro capítulo de Los Simpsons, el clásico Un Tranvía Llamado Marge (sí, hombre, ese en el que Marge interpreta el musical de Un Tranvía Llamado Deseo) aparecen varias referencias a esta filosofía.

  • La guardería en la que Marge deja a Maggie se llama Guardería Ayn Rand
  • Su directora es vista con un libro llamado La Dieta del Manantial
  • En una pared de la habitación en la que duerme Maggie puede leerse “A es A” (referencia a La Rebelión de Atlas, otra novela de la misma autora) y “Ayudar es inútil”

A su llegada, la severa directora de la guardería le dice a Marge:

-Señora Simpson, ¿sabe lo que dice un bebé cuando pide un biberón?

-¿Bibe?

-Dice: “soy un parásito”. Nuestro objetivo aquí es desarrollar el biberón interior.

Se trata de otra clara referencia al pensamiento de la señora Rand, quien negaba la existencia de desigualdades sociales y aseguraba que esto es la jungla en la que sólo los más fuertes triunfan. Y que más esforzarse y menos pedir subvenciones. Y si no, miren esta entrevista en la que dice que nadie está, ni ha estado, en una situación de desigualdad por ser mujer, bajo la aplastante lógica de que ella misma es mujer y aun así le ha ido muy bien. Se le olvida mencionar el detalle de que no sólo nació siendo mujer, sino también miembro de una familia rica.

Por Internet circulan muchas frases atribuidas a famosos que vaya usted a saber qué tienen de cierto. El caso es que, sea cierto o no, a Albert Rivera le pareció “muy bueno” este párrafo atribuido a la autora de La Rebelión de Atlas y lo compartió en su cuenta de Twitter. No podemos asegurar que el líder de Ciudadanos sea aficionado a las obras de Rand sólo por un tweet (esta escritora definía su pensamiento como “completamente contrario a la filosofía kantiana”, por cierto), pero existen claras semejanzas en la forma de pensar de ambos, autoproclamados liberales.

Recordad cuando Albert dijo que “a los andaluces no hay que darles peces sino enseñarles pescar“. ¡Con lo que a ellos les gusta el pescaíto frito! Casi tanto como dormir la siesta, hacer palmas y gastarse el dinero de los catalanes en el bar.

Otro personaje que sí que parece haber sido influenciado directamente por estos libros es Neil Peart, el batería y letrista de la banda de rock progresivo Rush. Al menos así lo afirma la Wikipedia, donde se asegura que “varias de sus canciones reflejan ideas y conceptos expresados por Ayn Rand”. ¿Es nuestro querido y virtuoso batería partidario de ideas de extrema derecha?

Tras el lanzamiento de 2112, el disco que les hizo grandes, hubo quien se hizo esta misma pregunta. Incluso llegaron afirmar que así era.

2112, la canción homónima de este álbum es, más que una canción, una suite: nombre con el que en el mundo del rock progresivo se denomina a una canción compuesta de varias canciones. En la obertura hay un breve guiño a Tchaikovsky (también ruso, qué casualidad) y durante los 20 minutos que dura esta joya se narra el típico relato de ciencia ficción distópico en el que un gobierno todopoderoso controla a unos ciudadanos aborregados.

En los créditos del disco Neil Peart firma la letra de la canción “con reconocimiento al genio de Ayn Rand”. Según él mismo, para escribir esta historia se inspiró en el relato Anthem de la escritora rusa, algo de lo que se dio cuenta sólo después de haberla escrito. “Entonces pensé, espera, no quiero ser un plagiador”, dice. Así que decidió citar a la escritora.

¡UNA ESTRELLA DEL ROCK QUE SE NIEGA A SER UN PLAGIADOR! ESTO SÍ QUE NO LO HABÍA VISTO YO ANTES.

Para la ocasión Hugh Syme diseñó el famoso logotipo del hombre desnudo ante la estrella roja, que desde entonces ha venido utilizando el grupo. Según Peart, esto quería simbolizar el individuo en su pureza luchando contra el Estado opresor. Una estrella roja opresora en los años de la Guerra Fría contra la URSS. ¡Tomad esa, comunistas! ¡Eso por expropiar a la familia de mi escritora favorita!

rush - logo

El famoso logotipo con un símbolo que se parece a un pentáculo, por si alguien quiere llamarlos satánicos además de nazis.

Y no queda aquí la cosa. Anthem ya fue el nombre con el que los músicos canadienses bautizaron la canción que abría su anterior disco, Fly By Night (la portada de este álbum es una imperial ave con las alas desplegadas, pero se trata de un inocente búho, tranquilos). Por supuesto, esta canción también está basada en los escritos de la susodicha autora y ya en 1977 el grupo funda su propio sello discográfico, que recibe el nombre de Anthem Records y que pervive hasta hoy.

Parece que sí que eran fans. ¿Pero son los Rush de extrema derecha? El guitarrista Alex Lifeson asegura que “toda la idea del individualismo y de sus valores libertarios jugaron un papel importante en la composición del disco”. Sin embargo, Geddy Lee se desmarca del pensamiento político de Ayn Rand y dice que lo que les influyó fue “su manifiesto artístico”.

Niel Peart, por su parte dice que esa exaltación del individualismo tiene más que ver con la idea hippy de la libertad. “Yo me crié en los 60, con un sentido individualista muy fuerte y creí en la inviolabilidad del tienes que hacer lo que quieras siempre que no hieras a nadie.

Personalmente, creo que es bastante más probable que los miembros de Rush encuadraran estas ideas como parte de su ideario hippy que como parte del capitalismo laissez-faire. Atendiendo a la letra de Anthem, las ideas que se quieren transmitir están completamente centradas en un mensaje de lucha personal y seguir adelante en momentos de dificultad, con poca relación con teorías económicas.

El caso es que, según parece, NME Magazine les puso a caer de un burro y los llamó “nazis y maníacos ultraderechistas”, según cuenta el propio guitarrista en el documental sobre el disco. Eso sí, Lee aclara una cosa: “Siendo hijo de supervivientes del Holocausto aquello me pareció bastante ofensivo”.

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